ILUSTRE COLEGIO

de Criminólogos del Principado de Asturias


Código

Deontológico del
Criminólogo
Ilustre Colegio Profesional de Criminólogos del Principado de Asturias



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BORRADOR

En el presente CÓDIGO DEONTOLÓGICO de la profesión del Criminólogo/a está destinado a servir como conjunto de regias de conducta profesional, en el ejercicio de la Criminología en cualquiera de sus modalidades. El Ilustre Colegio Profesional de Criminólogos del Principado de Asturias de acuerdo con sus normas juzgará el ejercicio de la profesión de los colegiados.


ARTÍCULO 1º

La actividad del Criminólogo se rige, ante todo, por los principios de convivencia y de legalidad democráticamente establecidos en la Constitución Española.


ARTÍCULO 2º

En el ejercicio de su profesión el/la Criminólogo/a tendrá en cuenta las normas sociales explícitas o implícitas del entorno en el que actúa, considerándolas como elementos de la situación y valorando las consecuencias que la conformidad o desviación respecto a ellas puedan tener en su quehacer profesional.


ARTÍCULO 3º

El/La Criminólogo/a rechazará cualquier clase de impedimentos o trabas a su independencia profesional y al legítimo ejercicio de su profesión, dentro del marco de derechos y deberes expresados en este Código.


PRINCIPIOS GENERALES

ARTÍCULO 4º

El ejercicio de la Criminología se ordena a una finalidad social y humana, promoviendo el respeto a la vida, a la dignidad y a la libertad de la persona humana, pudiéndose expresar en objetivos tales como: el bienestar, la calidad de vida, la justicia, la igualdad, la seguridad, la plenitud del desarrollo de las personas y los grupos tanto individual como socialmente. Dado que estos objetivos no son exclusivos de la Criminología se hace necesaria la permanente colaboración interdisciplinar con otros profesionales, sin perjuicio de las competencias y saber de cada uno de ellos.


ARTÍCULO 5º

La profesión de Criminólogo/a se rige por principios universales y comunes a toda deontología profesional: respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes, prudencia en la aplicación e instrumentos y técnicas, competencia Profesional, solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales.


ARTÍCULO 6º

El/a Criminólogo/a no realizará por sí mismo, ni contribuirá a prácticas que atenten contra la libertad física, psíquica, moral o ideológica de las personas. Su intervención directa o indirecta en prácticas o procedimientos crueles, inhumanos o degradantes, tales como la tortura, los malos tratos y otras constituye la más grave violación de la ética profesional de los/las Criminólogos/as. Todo Criminólogo/a tiene el deber de informar, al menos a los organismos colegiales, acerca de violaciones de los derechos humanos, malos tratos o condiciones de reclusión crueles, inhumanas o degradantes de que sea objeto cualquier persona y de los que tuviere conocimiento en el ejercicio de su profesión.

ARTÍCULO 7º

El/La Criminólogo/a respetará la libertad ideológica, incluso los criterios y opiniones religiosas o morales, escala de valores e ideas personales de sus clientes, sin que ello impida su cuestionamiento cuando sea necesario y pertinente en el curso de una intervención. En la prestación de sus servicios el/la Criminólogo/a no hará ninguna discriminación de personas por razón de nacimiento, edad, raza, sexo, credo, ideología, nacionalidad, situación social o cualquier otra diferencia.


ARTÍCULO 8º

El/La Criminólogo/a no aprovechará, para lucro o beneficio propio o de terceros, la situación de poder o superioridad que el ejercicio de la profesión pueda conferirle sobre los clientes.




ARTÍCULO 9º

Especialmente en sus intervenciones, informes, pericias y dictámenes el/la Criminólogo/a llevará a cabo su trabajo con diligencia y rigor, procurando actuar de acuerdo con las mejores prácticas profesionales y éticas.


ARTÍCULO 10º

El/La Criminólogo/a deberá actuar siempre con independencia, tanto en los criterios como en los métodos empleados en su trabajo y en sus recomendaciones y propuestas; defenderá esa independencia ante las presiones que puedan presentarse, y evitará cuidadosamente cualquier situación que pueda dar lugar a un conflicto de intereses en su trabajo.

ARTÍCULO 11º

El/La Criminólogo/a no prestará su nombre ni firma a personas que ilegítimamente, sin la debida formación académica (véase requisitos de colegiación), realizan actos de ejercicio de la Criminología, y denunciará los casos de intrusismo que lleguen a su Conocimiento.



ARTÍCULO 12º

Cuando se halle ante intereses personales o institucionales contrapuestos, procurará el/la Criminólogo/a realizar su actividad en términos de máxima imparcialidad. La prestación de servicios en una institución no exime de la consideración, respeto y atención a las personas que puedan entrar en conflicto con la institución misma y de las cuales el/la Criminólogo/a, en aquellas ocasiones en que legítimamente proceda, habrá de hacerse valedor ante las autoridades institucionales.


DE LA COMPETENCIA PROFESIONAL Y DE LA RELACIÓN CON OTROS PROFESIONALES

ARTÍCULO 13º

Los deberes y derechos de la profesión de Criminólogo/a se constituyen a partir del principio de autonomía e independencia profesional, cualquiera que sea la posición jerárquica que en una determinada organización ocupe respecto a otros profesionales y autoridades superiores.


ARTÍCULO 14º

La autoridad profesional del/de la Criminólogo/a se fundamenta en su capacitación y cualificación para las tareas que desempeña. Ha de estar profesionalmente preparado y especializado, en los diversos métodos, instrumentos, etc., que adopte en su trabajo. Forma parte de su trabajo profesional el esfuerzo continuado de actualización de su competencia. Debe conocer y reconocer las limitaciones de sus conocimientos y técnicas. Ha de abstenerse de ejercer cuando está en estados susceptibles de comprometer la calidad de sus servicios.


ARTÍCULO 15º

El/La Criminólogo/a no utilizará medios o procedimientos insuficientemente contrastados, dentro de los límites actuales del conocimiento científico. En el caso de investigaciones nuevas, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización. Antes de aceptar un asunto, el/la Criminólogo/a ha de tener en consideración los límites de sus aptitudes, de sus conocimientos así como de los medios de que dispone. Sobre todo, no debe aceptar trabajos para los cuales no está suficientemente preparado si no consigue la asistencia necesaria.


ARTÍCULO 16º

Todo tipo de material y documentación estrictamente criminológico tanto de evaluación o análisis cuanto de intervención o tratamiento, queda reservado al uso de los/las Criminólogos/as, quienes por otra parte, se abstendrán de facilitarlos a otras personas. Gestionarán y garantizarán la debida protección y custodia de los documentos criminológicos. Cuando un/a Criminólogo/a pide a un cliente que le de datos de naturaleza confidencial, o cuando permite que tales datos le sean confiados, tiene que asegurarse que el cliente esté plenamente al corriente de los objetivos que se persiguen con la obtención de aquéllos y de los diversos empleos que pueden hacerse de esos datos. El/La Criminólogo no debe utilizar los datos de naturaleza confidencial en perjuicio del cliente o con vistas a obtener un beneficio directo o indirecto para él o para un tercero.


ARTÍCULO 17º

Cuando una determinada evaluación, actuación o intervención criminológica suponga estrechas relaciones con otras áreas disciplinaras y competencias profesionales, el/la Criminólogo/a tratará de asegurar las correspondientes conexiones, bien por sí mismo, bien indicándoselo y orientando en ese sentido al cliente.


ARTÍCULO 18º
El ejercicio de la Criminología no debe ser mezclado, ni en la práctica, ni en su presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos a los fundamentos científicos de la Criminología.

ARTÍCULO 19º

Sin perjuicio de la crítica científica que estime oportuna, en el ejercicio de la profesión, el/la Criminólogo/a no desacreditará a colegas u otros profesionales que trabajan con sus mismos o diferentes métodos, y hablará con respeto de las escuelas y líneas que gozan de credibilidad científica y profesional. El ejercicio de la Criminología se basa en el derecho y en el deber de un respeto recíproco entre el/la Criminólogo/a y otras profesiones, especialmente las de aquellos que están más cercanos en sus distintas áreas de actividad: Derecho, Medicina, Sociología, Psicología, etc.
ARTÍCULO 20º
El/La Criminólogo/a mantendrá siempre el más absoluto respeto hacia sus compañeros, evitando las críticas o alusiones personales en el ámbito de su actuación profesional, aunque respetando siempre la veracidad y la atención prioritaria a los intereses de sus clientes. El/La Criminólogo/a evitará la competencia ilícita y desleal a sus colegas, de acuerdo con el ordenamiento jurídico y las normas. El/La Criminólogo/a que pretenda ejercitar una acción civil, penal, laboral o administrativa en nombre propio, contra otro Criminólogo/a colegiado, basado en hechos relacionados con su actividad profesional, podrá comunicarlo previamente al Decano del Colegio, por si pudiera considerar oportuno realizar una labor de mediación.


DE LA ACTUACIÓN

ARTÍCULO 21º

El/La Criminólogo ha de exponer a su cliente, de forma completa y objetiva, la naturaleza y el alcance del problema que, según él, se plantea del conjunto de los hechos o situaciones que se le comunica. Lo antes posible, tiene que informar a su cliente de la amplitud y de las modalidades del encargo que éste último quiere darle y ha de conseguir su acuerdo al respecto.




ARTÍCULO 22º

Al hacerse cargo de una actuación profesional sobre, personas, grupos, instituciones, entidades.. el/la Criminólogo ofrecerá la información adecuada sobre las características esenciales de la relación establecida, los problemas que está abordando, los objetivos que se propone y el o los métodos utilizados y otras informaciones susceptibles de influir en el cliente en su decisión de establecer o mantener tal relación. En caso de menores de edad o legalmente incapacitados se hará saber a sus representantes legales. En cualquier caso, se evitará la manipulación de personas y se tenderá hacia el logro de su desarrollo y autonomía.


ARTÍCULO 23º

El/La Criminólogo/a es libre de aceptar o rechazar los asuntos en que se solicite su intervención, sin necesidad de expresar los motivos de su decisión, salvo en los nombramientos de oficio judiciales, en que deberá justificar su declinación conforme a la normativa vigente. También es libre de cesar en la relación profesional con su cliente cuando surjan discrepancias, y deberá hacerlo cuando concurran circunstancias que puedan afectar a su independencia o al respeto al secreto profesional.


ARTÍCULO 24º

Por ninguna razón se restringirá la libertad de abandonar la actuación profesional y acudir a otro Criminólogo/a o profesional; antes bien, se favorecerá al máximo la capacidad de decisión bien informada del cliente. No obstante el/la Criminólogo puede negarse a simultanear su actuación con otra diferente realizada por otro profesional. Tampoco se inmiscuirá en las diversas actuaciones iniciadas por otros Criminólogos.
El/La Criminólogo/a evitará mantener relaciones directas con la parte contraria, cuando le conste que está dirigida o asesorada por otro Criminólogo/a o profesional, procurando mantener con éste la relación derivada del asunto, pero siempre con la debida independencia y objetividad.


ARTÍCULO 25º

El/La Criminólogo/a como profesional libre:
a. No podrá actuar a favor de un cliente que tenga intereses contrapuestos con otro de sus clientes. En caso de duda, se recomienda al Criminólogo/a consulte con su cliente sobre la aceptación del nuevo encargo. Dicha prohibición se extenderá a los clientes de los profesionales con los que comparta despacho o mantenga relaciones de colaboración permanente.
b. No debe aceptar encargos profesionales que impliquen actuaciones que afecten negativamente a intereses de un cliente anterior, en relación con los cuales se haya prestado asesoramiento o gestión. No obstante, podrá aceptar el encargo después de haber transcurrido un tiempo razonable desde su última actuación profesional y cuando el Criminólogo/a no pueda en ningún momento verse en situación de utilizar información de la que tuvo conocimiento a raíz de su anterior vinculación profesional y directamente de su anterior cliente.


ARTÍCULO 26º

El/La Criminólogo/a ha de abstenerse de emitir un dictamen prematuro y garantizar directa o indirectamente, explícita o implícitamente, la eficacia y el éxito de una actuación criminológica específica. Igualmente ha de demostrar disponibilidad y diligencia para con el cliente. Citando no pueda satisfacer una solicitud en un plazo razonable, ha de informar al cliente del momento en el que podrá satisfacerla.


ARTÍCULO 27º

Las investigaciones serán siempre salvaguardadoras de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, rehusando el/la Criminólogo/a aquellas en las que se afectaran aquéllos/as.


ARTÍCULO 28º

En el ejercicio de su profesión, el/la Criminólogo/a mostrará un respeto escrupuloso del derecho de su cliente a la propia intimidad. Toda la información recibida en el ejercicio de su profesión, están sujetas a un deber y a un derecho de secreto profesional, del que, sólo podrá ser eximido por el consentimiento expreso del cliente. El/La Criminólogo/a velará porque sus eventuales colaboradores se atengan a este secreto profesional.

ARTÍCULO 29º

Cuando la evaluación o intervención criminológica se produce a petición del propio sujeto de quien el/la Criminólogo/a obtiene información, ésta sólo puede comunicarse a terceras personas, con expresa autorización previa del interesado y dentro de los límites de esta autorización. Cuando el Criminólogo/a crea necesario, recurrirá al consejo de expertos en los temas que él no domine suficientemente o considere oportuno obtener o contrastar otras opiniones, solicitando, en su caso, la aprobación de su cliente.


ARTÍCULO 30º

Cuando dicha evaluación o intervención ha sido solicitada por otra persona (Jueces o Tribunales, Profesionales del Derecho o cualquier otro solicitante diferente del sujeto evaluado) éste último tiene o sus representantes legales tendrán derecho a ser informados del hecho de la evaluación o intervención y del destinatario del Informe Criminológico consiguiente.


ARTÍCULO 31º

Los informes criminológicos realizados a petición de instituciones u organizaciones en general, estarán sometidos al mismo deber y derecho de confidencialidad, quedando tanto el/la Criminólogo/a como la correspondiente instancia, solicitante obligados a no darles difusión fuera del estricto marco para el que fueron recabados. Las enumeraciones o listados de sujetos evaluados a efectos de planificación, obtención de recursos, etc, que se les requieran a los Criminólogos se harán siempre que no sea estrictamente necesario, omitiendo el nombre y datos de identificación de los sujetos. Igual se procederá en las exposiciones públicas, orales, impresas u otras salvo con consentimiento expreso de los posibles afectados.


ARTÍCULO 32º

Los registros escritos o electrónicos de datos criminológicos, entrevistas, pruebas, etc., en el caso de no ser destruidos y siendo estos archivados, lo serán bajo la responsabilidad personal del Criminólogo/a en condiciones de seguridad y secreto que impidan que personas ajenas puedan tener acceso a ellos.


ARTÍCULO 33º
Para la presencia, manifiesta o reservada de terceras personas, innecesarias para el acto profesional, tales como alumnos en prácticas o profesionales en formación, se requiere el previo consentimiento del cliente.

ARTÍCULO 34º
El fallecimiento del cliente, o su desaparición en caso de instituciones públicas o privadas no libera al Criminólogo a de las obligaciones del secreto profesional.



HONORARIOS

ARTÍCULO 35º

El/La Criminólogo/a se abstendrá de aceptar condiciones de retribución económica que signifiquen desvalorización de la profesión o competencia desleal. Sin embargo, el/la Criminólogo/a puede excepcionalmente prestar servicios gratuitos de evaluación y de intervención a clientes que, no pudiendo pagarlos, se hallan en manifiesta necesidad de ellos, ello no obstante mientras se regule la asistencia Criminológica gratuita como beneficio en el ámbito judicial.


ARTÍCULO 36º

El/La Criminólogo/a tiene libertad para pactar con sus clientes la cuantía de sus honorarios profesionales. El el/la Criminólogo/a tiene derecho a pedir, previamente al inicio del asunto o durante su tramitación, entregas a cuenta de honorarios y gastos. La falta de provisión de fondos solicitada faculta al el/la Criminólogo/a para renunciar al asunto o interrumpir su realización, comunicándolo al cliente. El/la Criminólogo en ningún caso, percibirá remuneración alguna relacionada con la derivación de clientes a otros profesionales.

ARTÍCULO 37º

Es aconsejable que, al establecerse una nueva relación profesional con un cliente, se elabore un contrato que recoja el alcance del encargo y los deberes y derechos. de ambas partes, incluyendo cláusulas sobre honorarios y su revisión, provisión de fondos, denuncia del contrato y obligaciones de las partes en su conclusión.Si el acuerdo es verbal, o si se producen cambios sustanciales en un contrato anterior, es aconsejable que sea confirmado por escrito, con la firma de ambas partes.

ORGANIZACIÓN COLEGIAL Y GARANTIAS PROCESALES

ARTÍCULO 38º
El Colegio Oficial de Criminólogos garantiza la defensa de aquellos colegiados que se vean atacados o amenazados por el ejercicio de sus actos profesionales, legítimamente realizados dentro del marco de derechos y deberes del presente Código, defendiendo en particular el secreto profesional y la dignidad e independencia del Criminólogo.


ARTÍCULO 39º

Las infracciones a las normas del Código Deontológico en el ejercicio de la Criminología deberán ser denunciadas ante la Comisión Deontológica. El expediente deberá tramitarse bajo los principios de audiencia, contradicción y reserva, concluyendo con una propuesta de con una propuesta resolución de la Comisión. La Junta de Gobierno, oido al interesado, adoptará la resolución procedente, acordando el sobreseimiento o la imposición de la sanción disciplinaria que estatutariamente corresponda.

ARTÍCULO 40º

El/La Criminólogo/a debe respetar a los órganos de gobierno y a los miembros que los componen, cuando intervengan en tal calidad. En todo caso, habrá de atender con la máxima diligencia las comunicaciones y citaciones emanadas de aquellos órganos o de las oficinas del Colegio.

ARTÍCULO 41º

El/La Criminólogo/a debe estar al corriente en el pago de las cuotas, ordinarias y extraordinarias señaladas por su Colegio y, en su caso, por los órganos especializados a los que pertenezca.


ARTÍCULO 42º

El/La Criminólogo/a debe informar al Colegio de todo acto de intrusismo que llegue a su conocimiento, así como de los casos de ejercicio ilegal, tanto por no colegiación como por hallarse suspendido o inhabilitado el denunciado. Este deber se extiende al del uso indebido de la denominación de “Criminólogo/a Colegiado/a” por personas que no tengan dicha calidad.


ARTÍCULO 41º

Los componentes de los órganos de gobierno, Comisiones y otros Grupos de Trabajo de los Colegios, así como los de los Consejos, están obligados a guardar discreción sobre las reuniones y las decisiones que se deriven, si su naturaleza no requiere su difusión, así como a mantener el más riguroso secreto sobre los procedimientos sancionadores en marcha, sobre los conflictos de intereses entre colegiados y sobre incidentes derivados del cumplimiento del presente Código.