ILUSTRE COLEGIO

de Criminólogos del Principado de Asturias

faustino

Saludo del Decano


Y BENDITA SOMBRA. Las tribulaciones de unos criminólogos.

Si algo podemos decir del proceso para la creación de nuestro COLEGIO PROFESIONAL DE CRIMINÓLOGOS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, es que no se ha escatimado tiempo siete años, no se escatimaron reuniones con la administración, más de diecisiete, con tres gobiernos autonómicos distintos, no se escatimaron proyectos, más de cuatro borradores e infinidad de informes, no se escatimaron en definitiva ilusiones ni esfuerzos.

La publicación en el BOPA de 15 de enero de 2016, declaran la legalidad de nuestros estatutos y por consiguiente, nos dan carta de naturaleza y nos permiten realizar la tan ansiada asamblea fundacional del colegio.

El camino ha estado sembrado de dificultades de todo tipo, pero el resultado ha merecido todos esos esfuerzos, la verdadera artífice de este logro, ha sido la ASOCIACIÓN DE CRIMINÓLOGOS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, que empezó sus andanzas por el año 2001, en sus inicios a instancia de estudiantes de criminología de la Universidad de Oviedo, con todas las ilusiones por delante, anhelantes de conocer la criminología, pero con grandes incógnitas sobre esta ciencia, por aquél entonces solo existían estudios de títulos propios en las distintas universidades españolas.

Nadie tenía claro el futuro, si se pretendía ir a por un título de diplomado o de licenciado. Muchos eran los detractores de la criminología como ciencia independiente, pero éramos muchos más los defensores, además la criminología se podía defender sola, si bien necesitaba de su puesta en valor, y a esa tarea nos dedicamos.

En el camino, unos se rindieron ante las primeras dificultades, otros se unieron en el camino y algunos lo recorrimos unidos como una piña, a estos criminólogos, es a los que les debemos la culminación de la creación de nuestro colegio.

Si a alguno le flaqueaban las fuerzas y el pesimismo hacia mella, otro tomaba el relevo, y arrastraba con su optimismo al resto, este espíritu, que ha de imperar en un criminólogo, nos permitirá llegar a desarrollar nuestra disciplina y situarla en el lugar que se merece.

La tenacidad, nace en este caso de la necesidad, de la necesidad de ser escuchados y de ser comprendidos, la perseverancia es imprescindible en los momentos en los que el camino se encuentra sembrado de obstáculos, de todo tipo, nos llamaron soñadores, ignorantes, ilusos, pesados, ignoraban que para un criminólogo ese puede ser parte de su combustible, nos intentaron desanimar, es más fácil otro tipo de estudios, eso no tiene futuro, no sabéis ni a dónde os dirigís. La contestación; yo soy criminólogo y mi futuro lo he unido a la criminología y para bien o para mal el futuro lo labraremos juntos, claro está, cuanto más triunfos tenga un criminólogo, más triunfara la criminología.

Pero en este camino de lagrimas, también hemos tenido alegrías y muchas, alegrías de ver cómo se ponía ante nosotros unos conocimientos, que como bien dijo un gran pedagogo y profesor de Psicología Dr. Muñiz, “Nosotros solo podemos daros las piezas del puzzle, pero el puzzle solo lo puede montar un criminólogo”, se refería a que no había más que dos criminólogos en todo el título propio, ellos de sus ciencias nos podían enseñar mucho, pero la criminología la deberíamos de descubrir nosotros. Recuerdo la ilusión con la que el tristemente fallecido Profesor y Criminólogo Elías, nos inspiró para amar la criminología, descubrir que las metas estaban al alcance de nuestras manos y que en muchos casos llegaríamos como pioneros.

La alegría de acudir al primer congreso de criminólogos, de escuchar de los profesores estudiosos de la criminología, que había un futuro para la criminología y que nosotros podíamos estar en el, escuchar las discusiones de si nos vamos a una diplomatura o a una licenciatura, que por aquel entonces, hablo del año 2001 nos sonaba a discutir si son galgos o son podencos, escuchar la importancia de llegar a los 180 créditos, y ver nuestra preocupación, nuestro título propio era de 120 créditos, incertidumbres.

Solución en 2002, solicitud de los tres delegados de los tres cursos del título y visita a la vicerrectora de estudios, para pedir más créditos, la vicerrectora tras recibirnos le dice al director del título propio, Profesor Fabio, esto es altamente inusual, la primera vez que unos alumnos me piden más créditos, pero logramos un compromiso, si fuera necesario los impartirían.

Dos años más tarde la razón se puso de nuestro lado, la Licenciatura de Criminología se iba ha aprobar como Licenciatura de segundo ciclo, y los títulos propios deberían tener una carga lectiva de 180 créditos, el curso de complementos se impartió para todos los alumnos de las tres primeras promociones que lo deseasen, y se adaptó el título propio a los 180 créditos.

Con nuestro flamante título propio ilusión de tenerlo e ilusión de serlo, ahora a algunos nos esperaba el gran reto, la licenciatura de segundo ciclo, la máxima aspiración de un criminólogo por aquellos tiempos, y nos encontramos con una injusticia temporal, por no haber sido aprobada la aplicación de la directiva sexta, los criminólogos que no tuviéramos otro título universitario mas que nuestros títulos propios, no podíamos presentarnos a la primera promoción de licenciados, una pequeña decepción, superada para los que pudimos entrar en la segunda promoción. Y finalmente y tras dos años conseguir la ansiada meta, YA SOY LICENCIADO, AHORA SÍ QUE SOY CRIMINÓLOGO, LO DICE UNA LEY.

En todo este camino, la asociación estuvo siempre ahí, para ayudar en lo poco o mucho que se terciara, facilitar contactos, apuntes, compartir experiencias, ilusiones, empezó siendo una asociación de estudiantes y ya teníamos una asociación de profesionales.

Pero la vida ha de ponernos peros y cuando como asociación acudíamos a algunos lugares, se nos decía que la representatividad de los profesionales se ostentaba mediante los colegios, por lo que ese fue el paso natural, somos criminólogos, somos profesionales, creemos un colegio. Fácil la decisión, simple la idea, con una gran carga de lógica aplastante, pero dificilísima de llevar a cabo.

Empieza el peregrinaje administrativo; quienes sois?, qué queréis?, eso no es viable?.

Aquí entra a operar la tenacidad de los criminólogos, para que rendirse, nosotros entregamos un proyecto y ya veremos. Y si pensaban que nos íbamos a quedar ahí, cada dos meses a preguntar, y cada año petición de entrevista con el responsable.

Se empieza con este viacrucis, en 2007, pasa un gobierno, no hay resultados, pasa otro gobierno de distinto signo político, los mismos argumentos, vuelta a explicar quienes somos y lo que queremos, empiezan los trabajos y nuevo cambio de gobierno, vuelta a la casilla de salida, vuelta la burra al trigo, vuelta y más vuelta, pero, no desistimos, porque somos criminólogos.

De repente un golpe de suerte, se acerca el final de la legislatura, en Asturias los políticos están receptivos y casualidad, el colegio de periodistas, sale aprobado en una ley de lectura única y rápido desarrollo. La pregunta, y nosotros los criminólogos que?, si sabemos que hemos iniciado los trámites antes que los periodistas.

Petición de entrevistas, ya directamente a la máxima autoridad, nadie se explica lo que ha pasado, pero, pero, pero, si se consiguiera alinear todos los planetas y en tiempo récord, todavía podía haber una esperanza, y los criminólogos somos los únicos que después de perdido lo último, la esperanza, todavía nos queda la criminología.

Alineación de planetas, convencer a todos los grupos políticos de la Junta General del Principado, de quienes somos de lo que queremos y de la gran injusticia que han hecho con nosotros, alineación planetaria perfecta, compromiso de todos los grupos de ley por lectura única, vamos contra el tiempo, en un mes finaliza la legislatura.

Quince días antes de la finalización de la legislatura y habiéndonos dividido para el asesoramiento de cada uno de los grupos parlamentarios, en la Junta General del Principado por primera vez, se escucha hablar de los criminólogos, de la gran labor social que los criminólogos están llamados a realizar, de la necesidad de su defensa profesional y del gran futuro que a los criminólogos nos está esperando, conmovedor, nuestros sueños y anhelos estaban siendo expresados en una cámara legislativa, ya teníamos nuestro espacio. Tras la aprobación, recuerdo el orgullo que nos invadió, inconmensurable, y su reconocimiento al felicitarnos personalmente todos los portavoces de todos los grupos.

El culmen de uno de nuestros sueños, ya tenemos COLEGIO DE CRIMINÓLOGOS, solo nos falta un último trámite, que se acepten nuestros estatutos y que en nuestro colegio puedan estar todos los criminólogos. Este camino se llevó un año de modificaciones legales, adaptaciones y correcciones, pero hoy finalmente 15 de enero de 2016, ya tenemos estatutos que nos regulen, pues somos criminólogos y conocemos la importancia de tener una buena norma rectora.

Ahora solo nos queda lo más fácil, trabajar por los derechos de los criminólogos, por el pleno reconocimiento de la profesión de criminólogo y por dar a conocer e introducir a los criminólogos en todos los lugares en los que un criminólogo sea de utilidad y deba ser escuchada la criminología.

No hemos hecho nada que un criminólogo no hubiera hecho en nuestro caso, por esta razón no se nombra a ningún criminólogo, salvo fallecidos, y se como criminólogo, que vosotros los criminólogos que leéis estas páginas estáis llamados ha hacer de la criminología en España, lo que nosotros solo hemos podido empezar, nos haréis sombra, y bendita sombra.